Testimonios

Gary F
Sanado de Cáncer
Soy norteamericano nacido en una familia judía. Hace más de quince años
que sufro de cáncer, el cáncer se me reprodujo en diferentes partes del
cuerpo, es así que me han operado en siete ocasiones, muchas de ellas
complicadas. El último cáncer de piel surgió cerca del labio, el médico me
dijo que me tenían que operar. Cuando estaba desesperado mi esposa
Leira, que es Cristiana-Evangélica, me llevo a un servicio hispano en Falls
Church donde dicen que ocurren milagros. Yo no creía mucho en
milagros. Asistimos al servicio, luego de la enseñanza sobre la fe en
Jesús, el Pastor oro por mi persona, impuso sus manos, echando fuera el
espíritu de enfermedad en el nombre de Jesús, inmediatamente sentí un
calor que recorría mi cuerpo, algo había ocurrido. Dos días después tenía
cita en el hospital para mi operación de cáncer que ya estaba
programada, cuando el médico me reviso una y otra vez, me dijo que no
había ninguna señal de cáncer y que no se explicaba que había pasado,
pues que el tumor había desaparecido, asombrado me envío de retorno a
casa porque ya que no tenía nada. Estoy muy feliz, recobrar la salud no
tiene precio, doy gracias a Dios por todo lo que hizo por mi vida.

Diego B
Sanado de alergias a los lácteos
Mi nombre es Eda, voy a dar testimonio por lo que Dios hizo por mi
familia. Mi hijo Benjamín d 7 años, desde hace muchos años tenía todo
tipo de alergias, la más fuerte era la alergia a la leche y sus derivados,
esto era muy complicado para su alimentación. Los médicos le habían
recetado muchos remedios que tomaba regularmente. Fuimos a un
seminario que los Pastores Reyes dan en la Iglesia, cuando llego el
momento de la oración pase con mi hijo al frente, oraron por él, dice que
sintió como fuego y que le hizo mucho calor. Al día siguiente
comprobamos que se le paso la alergia a la leche, desde entonces toma
leche y otros productos lácteos y no le pasa nada.

Rolando R
Liberado y sanado de enfermedad al corazón, alta presión y
depresión.
Tenia un problema de 260/140 de presión alta, los médicos dicen que es
muy peligroso. Después de que Ud. Pastor me ministro en la reunión,
comencé a sentir una gran mejoría. Ahora mi presión es 120/65, es un
milagro porque no podía bajarla antes de 180/110. También tuve un
infarto, ya casi toqué las puertas del cielo. He pasado por varias
instituciones y médicos, incluso algún médico me dijo que debía buscar ayuda espiritual. Desde el primer día, después de la liberación, me sentí
muy bien. Ahora sé que Jesús sana. También tuve problemas afectivos y
un serio cuadro depresivo después del fallecimiento d mi esposa. Ahora,
después de la liberación, estoy sano.

Hipolito A
Libre de alcoholismo
Cuando vine a esta Iglesia tenía varios problemas de salud debido a que
tomaba mucho, yo me considerada un alcohólico, creía que no tenía
salida. De tanto beber mi estomago estaba muy hinchado, me dolía
mucho a tal punto que me parecía que me iba a morir cualquier
momento, tenía miedo a la muerte. La gente se asustaba al ver mi cara y
mi apariencia, estaba sucio muy descuidado. Por todo esto estaba
desesperado no sabía a quién acudir ya que soy hombre solo, mi familia
vive en El Salvador. Al llegar a esta Iglesia después de la enseñanza
alguien me llevo de la mano para que oraran por mis problemas, cuando
impusieron las manos sentí un tremendo calor por todo el cuerpo, todo mi
cuerpo temblaba, como nunca sentí una gran felicidad porque supe que
Dios había tocado mi vida. Vengo a dar este testimonio ya que son veinte
días desde que deje de tomar, estoy en los días más felices de mi vida
porque ahora tengo a Cristo y sé que me va a ir bien.

Lubys A.
Libre de falta de perdón
Estaba con el corazón herido porque un amigo me estafo cuando envié
dinero para mi familia en Colombia, esa persona recogió el dinero
entregando la mitad del dinero en billetes falsificados, esto me causo
muchos problemas. Vine al Seminario para que el Señor sane mi corazón
de odio hacia esa persona, cuando oraron por liberación sentí que algo
sucedió con mi corazón, me sentí muy tranquila y en paz. Prueba de ello
es que, días después, hable sin rencor con la persona que me causo el
problema, antes no lo podía hacer.